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Sentidos (¿5?) o ¿Será mejor callar?

El apasionante mundo de la family. Experiencias de un chico bondadoso con un suegro tocapelotas. (III)

El apasionante mundo de la family. Experiencias de un chico bondadoso con un suegro tocapelotas. (III)

Hay misterios de la vida ante los cuales el de la Santísima Trinidad se queda en agua de borrajas. Por ejemplo: ¿cómo se casó su santa mujer con FIL?, ¿qué le atrajo de él?, ¿qué vió en él?, o mejor ¿cómo no vió lo que otros vimos y vemos?.

No nos engañemos: la gente NO CAMBIA, mejora o empeora. Lo que uno ES se incuba, no se encuentra. A lo largo de mi larga observación, casi entomológica, de FIL he podido constatar -y lo demostraré- que sus hábitos y manías, por no etiquetarlos de forma menos elegante, ya se manifestaban desde los tiempos en los que se casó. La condición de invidente con que adornan a "amor" encuentra aquí un caso de libro.

Otro misterio concierne a la transmisión genética: ¿cómo puede ser que FIL sea así mientras la maravillosa persona con la que comparto tantas cosas no se parezca NADA y en nada a él?...

La mujer de FIL era una santa, una mujer excepcional. Con el tiempo he descubierto que algunos de los usos domésticos que adoptaba parecían inocentes o simples frutos de la casualidad, pero en el fondo se trataba de soluciones de una sabiduría excepcional. Por ejemplo, comer en la mesa con FIL no era una experiencia relajante. Aparte de detalles escabrosos que obviaré, su ansia de control absoluto sobre las actividades de las cinco mujeres (cuatro hijas y la madre... ¿imagináis?) así como sobre cualquier aspecto que al Señor de la Casa competía era férrea. Rigidez y disciplina mal entendidas, eso sí, después de una oración. La posibilidad de confidencias entre hermanas o entre madre e hijas era más que incómoda, por lo que apoyándose en otro uso arraigado en el nacido para ser servido espíritu de FIL, y que consiste en que el Señor de la Casa holla la cocina -dependencias del servicio- poco menos que lo imprescindible, se llega a la brillantísima solución de que el Señor coma aparte: ellas en la cocina, él en el salón. ¡Absolutamente genial!

Aparatitos: Microtrak 24/96

Aparatitos: Microtrak 24/96

Bueno, algunos ya saben que me compré esto (en evilBay, por supuesto Laughing):

microtrack 24/96

Me llegó hace dos días y no lo he probado a fondo pero he de decir que estoy muy contento de haberme hecho con él. Puede ser un auxiliar para cualquier informador (o espía), o puede hacer una grabación profesional a dos canales (stereo) en función de los micros que se le conecten. Como se ve en el video viene con un pequeño micro stereo en forma de T que sirve para el "aquí te pillo aquí te mato", pero puede funcionar con cualquiera de mis otros monstruos, incluso los micros de vávulas (eso sí: perdiendo la portabilidad...).

De cara a la "travesura" que supone esta página, más de uno podría imaginar que mis oídos tendrán en este conjunto de botones y chips un medio de transmitir lo que oyen....(sois malos...Tongue out), pero aplacad vuestro espíritu morboso, tengo serios problemas de alojamiento como para empezar a abusar de la multimedia.

De momento puedo decir que va como la seda y graba muy, pero que muy bien. El minidisc ha pasado FULMINANTEMENTE a la historia, y el d.a.t. también, aunque aún hay pesados que me graban en d.a.t., lo que hace que tenga que luchar todavía con esas pu*** cintas pequeñas y sufrir absurdos problemas de compatibilidad.

No siempre lo pequeño es malo.

 

JL

El apasionante mundo de la familia. Experiencias de un chico bondadoso con un suegro tocapelotas. (II)

El apasionante mundo de la familia. Experiencias de un chico bondadoso con un suegro tocapelotas. (II)

No sé si me sentiré con fuerzas para comenzar esta serie, de hecho voy a probar recabando la ayuda de alguien realmente grande (D. Miguel...¡perdón!)


En un lugar del Mediterráneo de cuyo nombre me acuerdo, ha ya un tiempo que nació un hidalgo de los de rosario en ristre, creencias antiguas, piernas flacas y espíritu poco corredor. Tenía en casa servicio (aquí me separo del genio...tal es mi intrepidez) como corresponde a las familias de postín que progresaron al socaire de la primera -y escuálida- revolución industrial valenciana, y se acostumbró pronto a las ventajas y comodidades de tenerlo.

No son muchos los datos que tenemos de la infancia del personaje en cuestión, pero son llamativos: 7 hermanos (cuyos diminutivos familiares acaban en -ín), ambiente enfermizamente pío, de moral estricta y estrecha a más no poder. Compendio de castidades y bondades muy mal entendidas, todo ello aderezado con escasa cultura y con manías típicas de los hidalgos de siempre, tales como desdén -muy cristiano por cierto- hacia los demás, sobre todo si son "diferentes", o pobres; y también una cierta fobia al contacto con el agua en un contexto no estrictamente oral.

Crecieron educados en el temor de Dios (hacia Dios) y en la opresión típica de la sociedad española más rancia de los años 30. Vivieron deformados por ejemplo por una abuela que les tiraba monedas para ver como corrían precipitándose a recogerlas para su solaz (me estremezco al pensar cómo tratarían al servicio).


Es curioso, he parado un momento para tomar aliento y me sobreviene una poderosa asociación mental, es un apellido: Buñuel...


Los avatares de la guerra civil del 36 provocaron que, tal y como ocurrió con otras, esta familia peculiar lo perdiera todo fuera por mala suerte, torpeza (más bien una combinación de ambas) o fatalidad. Cada uno de los hijos tuvo que ponerse en la tesitura ignominiosa de buscarse el sustento, máxime cuando no se les dió estudios, supongo por ser cosa indigna y de gente burguesa sin categoría ni finura. El único que estudió lo hizo por ingresar en la orden de los Jesuítas, ya sabéis: la Iglesia era la salida típica de los segundos hijos en las familias de hidalgos en nuestro país desde siglos y siglos. La otra salida típica de los primogénitos (o terceros) de las familias de siempre era la carrera militar o la herencia. La herencia se malogró, y por lo que respecta a la carrera militar los dos varones restantes no reunían algunas de las condiciones necesarias: el valor sólo se les suponía, pero sobre todo la aceptación del trabajo y el sacrificio (físico) estaba muy lejos de anidar en sus ánimos.

Así nuestro personaje (FIL en lo sucesivo*1) se encontraba en la Valencia de la postguerra manteniendo un tren de vida insostenible para su situación económica. Era un paseo permanente por la calle de la Paz con los amigos, itinerario de lo más hedonista, pero eso sí, muy cristiano: de la horchatería a un cafetito, luego un chocolate y luego quizá churros con -¿porqué no?- otro café, esta vez con leche. Esta era la única actividad ejercida por nuestro hombre en esa edad entre los veintipocos y veintimuchos, según ha confesado en alguna ocasión a quien esto escribe.

Un día sus progenitores, manteniendo el status de noble gandul de su hijo con gran esfuerzo y hartos de tanto zanganeo improductivo lo pusieron entre la espada y la pared de la única manera que se puede poner a un cristiano de rancio abolengo: "Tendrás que casarte...¿no?".

Aquí empieza un calvario inesperado en vida de quien se las prometía muy felices: casarse suponía abandonar la vida de holgazán, buscar un trabajo siendo un "elemento productivo" gandul y escasamente cualificado. Esta macabra carambola cósmica puso también a FIL en mi vida, sus padres se lo tiraron de encima pero me lo hecharon a mí al cabo de muchos años.... ja ja ja ja ja


(to be continued...of course)


*1 FIL de Father-in-law...inspiración de una amiga que me lee asiduamente.

Las Contra-Críticas (II). Sigue el caso Beethoven.

Las Contra-Críticas (II). Sigue el caso Beethoven.

Traidores y restituidores.
La aniquilación del espíritu auténtico de Beethoven tiene su origen en la tradición intrepretativa que procede de la línea Liszt-Wagner. Este último acusaba a Mendelssohn de desvirtuar la música de Ludwig al dirigirla con excesiva rapidez, cuando realmente lo hacía así porque era heredero de una tradición directa. Aquí Wagner se ensaña con Mendelssohn también para dar rienda suelta a su puñetera manía antisemita, pero no estaba solo en esta corriente de pensamiento que -como mencionaba en el anterior artículo- ha enlentecido la música para hacerle ganar (?) profundidad o transcendencia: por ejemplo Mahler sostenía que si un movimiento no calaba en el público se debía enlentecer considerablemente para que tuviera el mayor efecto. Lo trágico es que se trataba así la música de esta época y de otras pretéritas, siendo Beethoven el mayor perjudicado por la aplicación de estos usos interpretativos. Hay editado un libro fascinante que con el título "Beethoven, el problema de la interpretación" (Idea books) aborda la problemática de los tempos en la música de nuestro autor de forma lúcida, comprometida y brillante, por lo que no me extenderé sobre ello. Simplemente diré que leerlo me hizo ser consciente de la necesidad de esa restitución justiciera.
En el terreno de la praxis interpretativa propongo como restituidora la versión de Zinman aunque tenga aspectos que no me convencen, y aunque no sea el único que se ha acercado a esta música con voluntad de ser fiel a lo escrito hasta las últimas consecuencias. Propongo también un pequeño ejercicio lúdico-comparativo con la interpretación de dos de los traidores cuyos nombres he mutado ligeramente para evitar la furia de algunos sectarios que se esconden tras los buscadores: Bairen Danielboim y Sergiu Celibiheadache (fragmentos de las sinfonías 3 y 4):

Sinfonía nº3 (Heróica), primeros compases del 1er movimiento. Zinman el primero (atentos al timbal al final de la secuencia), Danielboim después....

Sinfonía nº3 (Heróica), dos fragmentos en la culminación del desarrollo (1er mov.) escuchados siempre en el mismo orden, obsérvese en Zinman la pasmosa claridad de articulación y la incisividad y violencia de las trompas, así como la sensación de fuerza y frescura a la vez...
Zinman (desarrollo1) , (desarrollo2)
Danielboim (desarrollo1) , (desarrollo2)

Sinfonía nº3 (Heróica), primeros compases del 2º movimiento, que en manos de Zinman es una marcha fúnebre y en manos de Danielboim es una fúnebre ...

Ahora (más divertido todavía) la comparación de el Beethoven de Zinman con el de Celibiheadache (o no sé si decir el Celibiheadache de Beethoven, porque no sé quién interpreta a quién). Son los compases de transición entre la introducción y el Allegro vivace de la 4ª sinfonía...
frag. 4ª Zinman , frag. 4ª Celi

...¿para qué seguir?. los planteamientos son bien claros cuando la música suena, pero lo que desasosiega es lo que hay detrás del planteamiento. Un afamado director dijo una vez que él dirigía a un tempo lento la Sinfonía Pastoral porque cuando salía al campo era para pasear... y se quedó tan ancho. Ahora veamos el caso bajo el prisma del público: cuando vamos a un concierto donde este señor (ya criando malvas, por cierto) dirige la Pastoral vamos a escuchar a Beethoven, no a constatar si el batutero cuando va al campo se mueve al trote o al galope.
Los casos de los dos traidores mencionados en este artículo son llamativos también. Danielboim graba este Beethoven en 2000 (la grabación de Zinman es del 98), ¿imagináis cuántos ciclos de Beethoven hay grabados desde los años cincuenta del siglo pasado hasta ahora? ... demasiados como para que venga uno que no aporta nada nuevo a los Karajan, Solti, Jochum, Klemperer y otros. Es todos esos y no es ninguno, no tiene personalidad y (no quiero ser malo, he evitado ejemplos reveladores) no está bien resuelto.
Celibidiheadache es (era) el máximo gurú de una populosa secta de aspirantes a ser ellos mismos imitando a quien sólo pudo ser él mismo hasta tal punto que nunca se quiso poner en lugar de...por ejemplo Beethoven. Este maestro no sirve a la partitura, e incluso en alguna de las conferencias-autoencumbramientos que dió en sus últimos años llegó a negar la validez de la partitura diciendo que cuando la música suena la partitura no existe. En sí esto es verdad, pero la cabriola intelectual le permite pasarse las indicaciones del papel por donde nos pasamos a veces otros papeles. No se piense que soy anti cualquiera de ellos dos, hay repertorios en los que me gustan ambos, pero aquí son para mí altamente decepcionantes.
Uno puede ser gordo físicamente, pero cuando el espíritu, el pensamiento, el ideal es obeso, adiposo, espeso...y al final reumático, deja de ser espíritu, pensamiento o ideal y se convierte en... materia orgánica pero de desecho.
Tal es la fuerza de la música: también cuando se hace mal es capaz de increíbles transformaciones. Tongue out

Me entran ganas de gritar: Ludwig, David....¡A SACO CON ELLOS!, ¡A SACO!


JL


El apasionante mundo de la familia. Experiencias de un chico bondadoso con un suegro tocapelotas. (I)

Uno elige a sus amigos, pero la familia es otro cantar

temible p.d.: Continuará

¿La primavera?

Estoy lejos de escribir un diario, no os preocupéis, no es mi estilo...pero el caso es que hoy me he mirado al espejo y he observado unas manchas rosáceas en mi epidermis facial. La primavera, seguramente. Pero me pregunto casi tontamente qué ha pasado estos días y encuentro una relación causa efecto con la alteración en la pintura de mi carrocería.

13 de abril, Radio Clásica: interpretación infumable y desafinada de música de Bach -en directo- por parte de un afamado (al parecer) violinista del cual prefiero no saber el nombre y que es ruidosamente aplaudido por un público que no califico por respeto. Soporto la desafinación y los traspiés por accidente, pero no el atropello, la afectación y el remilgo. Al final lo que pasa es que no aguanto la mentira.
14 de abril, misma emisora, aproximadamente a primera hora de la tarde hay un programa que creo se llama "Clásicos populistas" (ya, ya...vale, no se llama así, pero debería). Bueno, pues oír a uno de los locutores hacer exégesis bíblica mientras presenta una versión romanticoide y desaforada de esta gran música que es la Pasión según Mateo de Bach ma ha acabado de rematar. Si alguien no lo ha oído no puede imaginar las atrocidades que las que estoy hablando.
Voy a necesitar mucha paz para que mi piel se recupere.
 
 Cry
 
p.d. yo solito me estoy cabreando bastante con lo de Beethoven...no tardaré en volver sobre ello. 

Las Contra-Críticas (I). Beethoven sin alcohol, desnatado, o ambas cosas.

Con este artículo voy a iniciar una serie que dará cauce a algo que me apetecía enormemente: compartir unos cuantos tesoros por una parte, y por otra ponerme en un nivel diferente, opuesto en muchos casos de lo que es una reseña o crítica de las que aparecen (o podríamos decir "debían desaparecer") en la prensa escrita de cualquier medio.

Francamente añoro los tiempos en los que los críticos eran gente del oficio. Podría citar muchos ejemplos pero me conformaré con tres: Schumann, Berlioz y Debussy. Enumerarlos hace que me tiemble el teclado, y aunque soy del oficio también, no puedo -ni osaría- comparame con semejantes colosos. Por tanto me conformaré humildemente con cumplir una labor divulgativa que quiero que sea ilusionante pero también desmitificadora y -¿porqué no?- contestataria.


Hoy me detendré en la demolición y destrucción del espíritu de Beethoven.

 

Muchas veces he imaginado a un punk anti-sistema o cualquier personaje similar sentado en primera fila oyendo un concierto de esta música tocada con sentido y compromiso, y lo he visto al final  convencido de la vigencia, la fuerza y la validez del mensaje recibido.  ¿Es esto posible?, ¿puede una música concebida hace tanto tiempo mantener todavía su vigencia?. Depende... de cómo se nos ofrezca. ¿De dónde procede el desinterés hacia lo que fue en su momento revolucionario y sin embargo es hoy patrimonio de los sectores "bien pensantes" de la sociedad?. Ocurre que los aspectos más impactantes, inquietantes, "molestos" de esta gran música han sido "domesticados" por una tradición que confunde lo TRANSCENDENTE (dígase con la boca como llena y la voz engolada) con lo.... lento, lo noble con lo blando, lo elegante con lo cursi, lo elevado con lo inconsistente y, en fin, podría seguir y seguir hasta que blogia.com me cerrase la página. 

Cuando  voy a un concierto de música de Beethoven y veo a alguien del público relajado pienso que debería crearse una especie de policía estética que se llevase ignominiosamente al individuo de la sala entre movimiento y movimiento... o a los intérpretes. Si uno se quiere relajar va al campo o al terapeuta, punto. Beethoven es ese creador que quiere hablar desde la conciencia, desde el interior, desdeñando el compromiso con la facilidad o la comodidad a la hora de interpretar su música. Mientras en el s. XVIII la música tenía un componente aristocrático y era "polite" como dirían los ingleses, nuestro compositor opta por romper los moldes establecidos forzando el discurso, y uno de los aspectos donde más incide su revolución es el el tempo (para los no puestos: la velocidad a la que se interpreta la música). 

Se ha dicho siempre que los tempos de Beethoven son muy rápidos, incómodos, imposibles de seguir, disparatados. Es curioso que a el más grande de los compositores se le conceda la genialidad en el campo de la armonía, de la construcción formal, de la idea, del desarrollo; pero se piense que estaba errado al elegir la velocidad a la que quería que se tocase su música(¡!). Cualquier pollo que toque la batería en un grupo de haga bolos sabe si una pieza va demasiado lenta o demasiado rápida. Nuestro compositor no. ¿Quién está (h)errado, Beethoven, o los mediocres que no pueden tocar su música como está escrita?. 

(Continuará...esto no puede quedar así ¡de ninguna manera!). 

 

 

Historias de Valencia (I). La ciudad de...

Vivimos en la ciudad de ciudades, ya sabéis: La Ciudad de las Artes y las Ciencias (¡mayúsculas, por favor!), La Ciudad de la Justicia...antes de seguir enumerando no puedo resistir la tentación de comentar que sospecho que son cosas perniciosas que hay que mantener confinadas. En su momento a los pobres artistas falleros también se les confinó en otra ciudad. Quizá asistimos a un desgaste premeditado por sobreutilización de la palabra "ciudad" por parte de nuestros gobernantes, tan ecológicos ellos, para que otras palabras más bucólicas cobren inusitada pujanza. No, no hace falta ir a términos tan poéticos como campiña, prado y similares. ¿Qué tal si nos fijamos en "huerta"?

 
Valenciaaaaaaaaa! es la tierra de las flores, de la luz y del amoooooOOOr (y viene aquello tan sensible, fino y distinguido de: ta-ta-ta-ta chín, ta-chín, ta-chín bis)
 
Después de estos momentos musicales henchidos de amor patrio, todavía con el vello erizado me acomete el temor -irracional, lo reconozco- de que estos tipos, después de cargarse la huerta, buena parte de la costa, y otras muchas maravillas a base de hacer ciudades de...(¿que tal de...vacaciones?)... lo más variado, conciban por fin la Ciudad de los Servicios y sea menester coger el autobús para ir a hacer nuestras necesidades, operación penosa y ca(r)gada de a-ventura, ya que el autobús viene de la Ciudad del Transporte circunscribiendo su recorrido exclusivamente a la Avenida del Trasiego Urbano tras pasar por la Ciudad de la Delincuencia, con lo que las posibilidades de perderlo o de que no llegue con la frecuencia esperada son muchas, así como de que en él vayan apelotonados un buen número de ciudadanos apurados -eufemismo- que se aplican con éxito desigual a que sus esfínteres resistan los envites de la naturaleza que nada entiende de ciudades. 
¡Es para aliviarse encima!
 
 Innocent
 
JL 
 

Tareas y misiones

Hace más de una semana estaba tomando una cerveza en la cafetería de uno de los sitios donde trabajo (ubicación espacial no determinada: discreción) junto a un jóven -17- contrabajista que toca en una de las orquestas que dirijo. La conversación era agradable y divertida. La gente de esta edad consigue casi siempre que me sienta vital y extrovertido.

Aproximadamente a un poco menos de media cerveza apareció un desusadamente nutrido grupo de altos funcionarios. Digo nutrido porque eran casi una docena, y ya se sabe que cuando hay más de dos uno es alto y los otros poco menos que escoria. Despues de merodear por allí como una comitiva de hienas desinteresadas y aburridas (el paso por la cafetería era al parecer un trámite molesto como postre a la visita efectuada al resto de dependencias), nos miraron con cara de huevo gris sin ojos y se fueron.

- "¿Quienen eran esos tipos?". Preguntó mi compañero de cañas...

- "Unos que ni naciendo otra vez, ni borrachos, ni las dos cosas juntas (y algunas más) podrían soñar con hacer mínimamente bien lo que tú y yo hacemos; pero que lo que ellos hacen, si nos lo explicasen someramente en una tarde estaríamos a la mañana siguiente tú y yo haciéndolo a la perfección..."


Tras contestar dí otro trago mientras miraba al vacío por el que desaparecieron. El chico prorrumpió en una carcajada, intentaba beber, pero cada vez que se acercaba la cerveza a los labios me miraba y volvía a reir ruidosamente. La cerveza me aliviaba la sed más que nunca. Amarga.

 

JL

Prueba

Sentidos es lo que empleamos para captar lo que acontece -o eso creemos- a nuestro alrededor.

Sentidos pueden ser actos de personas (y las propias personas) a los cuales les afecta de forma especial todo lo es "captado".


Por eso es una palabra de (¡!) sentido amplio, englobador, ideal para dar nombre a este blog.


JL Smile